Este fin de semana he estado con unos amigos en San Sebastián. Como sabéis, se trata de una región española (sí, española, por mucho que les pese a algunos) a la que tengo un cariño especial.
El caso es que como siempre, hemos aprovechado para hacer un recorrido por algunas muy diferentes opciones gastronómicas. Me temo que varias han sido decepcionantes, otras no han defraudado las expectativas. Podéis leer las críticas completos en mi blog dedicado a la gastronomía (http://javitxu-restaurants.blogspot.com), pero lo que quería compartir aquí con vosotros es una reflexión más importante que limitarnos a comentar lo bien o mal que hemos comido en diferentes restaurantes.
Hace ya unos años que tengo la sensación que en España nos hemos dejado llevar por esa fama y éxito internacional que está recabando nuestra cocina. Cada vez se echa más de menos "casas de buena comida". Restaurantes dónde se preocupen por agasajar al cliente con buenas viandas, dónde las materias primas sean cuidadosamente seleccionadas y el servicio esté en consecuencia con el entorno y el precio. Desgraciadamente los restaurantes dónde se rigen por estos principios son escasos, y cada vez quedan menos.
La restauración española se ha abandonado a los principios del marketing, el diseño y la decoración. Abundan los restaurantes de cuidado y futurista diseño, conceptos que venden como diferentes pero que se copian unos a otros sin cesar. Es como si los restauradores se hubieran olvidado que lo principal de su negocio es la comida. El buen hacer de los cocineros profesionales se ve en demasiadas ocasiones empañado por oportunistas que venden extraños experimentos intentando emular a grandes de la cocina.
Estoy harto de chupitos raros, de espumas, de lingotes con extrañas texturas. Dónde están las merluzas de pintxo, el buen chuletón, los tradicionales platos de cuchara, los postres caseros,...? Yo, desde luego, los echo de menos, y cada vez más es lo que voy buscando.
Y vosotros? Qué opináis?